El instante en el que la vida se vuelve deliciosa

El drama de nuestra vida se resume en una sola frase, que en algún momento pronunció John Lennon:

La vida es lo que sucede mientras tu estás haciendo otros planes.

Y esto, que reconocemos como verdadero, nos es muy difícil ponerle remedio.

Porque es así, la vida vivida de forma sencilla es maravillosa.

Es el hecho de vivirla de forma sencilla lo que la torna maravillosa.

La vida per sé no es nada, o puede serlo todo. Es lo que nosotros hagamos de ella. Tenemos la tremenda responsabilidad de darle sentido al vivirla.

Cuando la vivimos de forma sencilla, es decir, dándole prioridad a cada paso. Haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido, como dice Roxana en su bella canción «Sin Miedo», cuando sacralizamos los pequeños momentos con nuestra atención, entonces podemos empezar a percibir las pequeñas cosas y a recibir los pequeños regalos esparcidos por todos los rincones.

Es en ese instante cuando la vida se vuelve deliciosa.

Cada momento vivido de esta manera se vuelve en un momento dichoso, e incluso si la dicha no es posible debido a las circunstancias no favorables, podemos convertirlo en un momento de paz.

Sin embargo, nos hemos convertido en zombies. Esta es la sensación que me queda después de haber visto anoche el documental de Netflix «El dilema de las redes».

Escalofriante, la verdad, los expertos nos avisan de los peligros de un monstruo creado por ellos mismos que nos ha convertido a todos en adictos compulsivos a las redes sociales, incluidos a los más pequeños, que han quedado totalmente desprotegidos.

Da que pensar, y mucho. Si lo ves, ya me contarás.

La vida está aquí, la dramática paradoja es que nos vamos allí, a un lugar mental inexistente a vivirla.

La vida es este momento, pero mientras la vivimos nos vamos al siguiente con la mente.

Hace muchos años existían los discos de vinilo, a veces, cuando se estropeaba el disco, este «saltaba» o se «rallaba», entonces se encallaba en una pista y una palabra sonaba una y otra vez. Nuestras vidas están en modo disco rallado, o saltándose la pista, debido a que nuestra mente, propiciada por esta manipulación de las redes, que nos hace ir una y otra vez a los aparatos electrónicos y nos quedamos, como el disco, aquí encallados.

Sin embargo, la vida sencilla aún es posible.

Solo tienes que ponerle atención a tus pasos y  dejar el móvil a un lado durante algunas horas en el día. Los expertos nos aconsejan que lo dejemos a un lado durante las primeras horas de la mañana y las últimas de la noche.

Te dejo aquí unas fotos de mi pequeño «break» de ayer por Calella, en el que desenchufé y disfruté un poquito de esas pequeñas cosas.

Que tengas un muy feliz día.

Con cariño,

Maite

4 comentarios
  1. Teresa
    Teresa Dice:

    Hola Maite
    Estoy pendiente de ver el documental. En realidad creo que lo pospongo porque sé que será impactante. Pero lo veré sin duda. Y no porque esté sumergida en redes sociales, no es el caso, pero la inmensa mayoría contribuimos de una u otra forma.
    No podemos ignorar que hay otro tipo de pandemia perfectamente calculada en nuestra sociedad.
    Nos estamos perdiendo la vida en gran medida, porque estamos en una especie absurda de enajenación mental, explorando escaparates de verdades y mentiras.
    Como en todas las cosas de la vida Maite, equilibrio para no dejarnos caer.
    Preciosas fotos.
    Un abrazo

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    • Maite
      Maite Dice:

      Hola Teresa, muchas gracias! Las hice ayer por la tarde en Calella. Qué bien lo has expresado,nos perdemos la vida enajenados mirando escaparates de verdades y mentiras.
      Creo que hacer el esfuerzo para despertar merecerá la pena. Un fuerte abrazo!

      Responder
  2. VANESSA MORALES
    VANESSA MORALES Dice:

    Gracias Maite!
    Hace un rato partí con teletrabajo y eso me obliga a estar sentada muchas horas frente al ordenador. Ya voy sintiendo los estragos a nivel físico, mental y emocional…así es que de vuelta a lo más sencillo como tú dices, a pausas significativas, a mirar el cielo cada tanto y tomar el aire aunque sea por la ventana.
    Tus mensajes me llegan siempre como anillo al dedo!
    Cariños desde Chile

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    • Maite
      Maite Dice:

      Hola Vanessa,
      Qué alegría siempre saber que estás ahí, el día que hablamos cara a cara sentí una conexión muy fuerte contigo, me resultaste tan familiar… es genial seguir conectadas.
      Que estés muy bien y tu familia también.
      Un abrazo muy fuerte para Chile.

      Maite

      Responder

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