Un reconocimiento a mi hermano J.A. Bayona ( Antes publicado 25.05.2018)

No suelo hablar de mi hermano J.A. Bayona pero después de ver Jurassic World, el Reino Caido y aún impactada por las imágenes que en ella se proyectan me gustaría expresar mi reconocimiento más profundo a su trabajo y a toda su trayectoria hasta el momento.

Sus anteriores películas son excepcionales y demuestran ya todo de lo que es capaz, que es mucho. En ellas se adentraba ya en sus profundas fantasías y regresaba para mostrárnoslas con un lenguaje de una sensibilidad y belleza inigualables. Sin embargo, en Jurassic World, El Reino Caido deja ya claro si ningún género de dudas el alma de artista que se esconde tras esa imagen de persona reservada, su gran sensibilidad y el fondo de gran persona que tiene y que comparte con su hermano Carlos y su hermana Eva, mis otros dos hermanos. Una sensibilidad que a veces desborda y te hace ponerte tras un caparazón protector para que no te salpique.

Mi hermano Jota, como todos le llaman, lleva en sus venas el arte de mi padre, un pintor impresionista aún no conocido ni reconocido por el gran público pero sí por los que han visto sus obras. De él le nace el genio y su carácter tan tenaz y perseverante. Aún le recuerdo cuando, sin edad de ir al cine solo, me insistía hasta hacerme claudicar para que le acompañase. Era persistente hasta decir basta, no te dejaba en paz hasta que no cedías y marchabas con él a ver el último estreno.

Esta película trepidante y bellísima a la vez no deja lugar a dudas de lo que todos ya opinan en la meca del cine: aquí hay una voz única, un estilo J.A. Bayona, una sensibilidad genuina. Para mi esta película es una obra de arte, algunas de las escenas son verdaderos cuadros, pequeñas obras de arte con guiños a Tim Burton y a otros de sus directores favoritos. Lo cual no es de extrañar, pues aunque ha escogido expresarse a través del cine, Juan Antonio es tan buen pintor como su padre. Lo recuerdo de jovencito en la puerta de casa haciéndoles a los niños de la calle el dibujo de superhéroes que le pidiesen. Pero sobre todo, desde mi humilde opinión, esta película es un tributo hecho desde el cariño más profundo a uno de sus directores favoritos: Steven Spielberg. Durante un gran tramo de la misma te parece estar dentro de cualquiera de las entregas de Indiana Jones, otras veces evoca al trabajo hecho con los niños en ET y otros a sus propios trabajos anteriores como El Orfanato o Un monstruo viene a verme. Y a pesar de todo la película es única, extraordinaria, necesitaré verla muchas más veces para poder saborear todas las escenas sublimes que hay en ella.

Si tuviera que resaltar lo más único de la voz de J.A. Bayona como cineasta es su capacidad para transmitir emociones. Creo que es el cine el que le permite expresarse emocionalmente, lo sé porque yo escogí la escritura y sé que en eso somos iguales, sin una herramienta creativa nos es mucho más difícil sacar hacia afuera las emociones que llevamos dentro. Tras una imagen de aparente distancia se esconde una sensibilidad exquisita y una imaginación desbordante, además de una gran justicia y humanidad. A pesar de ser mi hermano pequeño me ha enseñado muchas cosas, no todas fáciles. Me ha enseñado a ser equidistante, a no creer en absolutos y a tener la cabeza en las nubes pero los pies bien en el suelo y sobre todo a ser humilde. Solo conozco una persona con esos mismos rasgos de justicia, equidistancia y humanidad: su hermano gemelo, mi hermano Carlos.

A pesar de haberlo visto crecer y ver que no era normal que un niño de siete años se pasara el rato escuchando bandas sonoras, de haberlo visto haciendo sus primeros pinitos rodando pequeñas películas de terror en video con su hermano que nos hacían tronchar de la risa a toda la familia, más tarde hacer videos musicales en los que teníamos que participar toda la familia como extras porque no había presupuesto… y luchar y trabajar incansablemente hasta que finalmente pudo hacer las películas que él realmente quería.

A pesar de todo eso creo que ni los que estamos más cerca podemos aún creemos la extraordinaria carrera que está recorriendo, el hecho de que los más grandes directores de Hollywood se lo estén rifando y los actores y actrices de la meca del cine se mueran de ganas por trabajar con él. Es difícil creer que tu hermano pequeño es un genio del cine pero lo es. Y creo que con esta película queda suficientemente demostrado. J.A. Bayona es grande como cineasta, eso ya se reconoce ahí fuera. Pero no quiero dejar de expresar mi admiración a él como persona, ese fondo de persona sencilla y sin pretensiones que a veces se esconde tras una máscara de timidez o frialdad es alguien muy humano y lleno de amor para dar. Felicidades, hermano. TQM


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El poder de tu mirada. #Feliz2018 ( antes publicado 1.1.2018)

Todo está ahí, intacto, esperando que cambies tu mirada

Y puedas ver

No hay deseos por cumplir sino ojos que no se han parado a mirar

no hay un mundo mejor más allá de este momento

Hay un mundo por descubrir ahora

Profundo, intenso, precioso

Las capas de la vida se nos revelan cuando nos paramos a mirar distinto

Desde el desear el mundo seguirá siendo superficial

El amor nace de mirar bien

De mirar calmado

Sin intención

Sin deseo

De mirar para descubrir, para vivir

Mirar desde un ser que se siente completo

Nada te falta cuando te caen los deseos

Cuando de repente eres uno sin anhelos

Entonces puedes mirar y verlo todo

Sentirlo todo perfecto

 

En esta gran imperfección

Ver en todo belleza

Incluso en la más pura fealdad

Ver el amor incluso en los rincones más desangelados

El mundo está ahí

Esperando que cambies tu mirada.

Cosas pequeñas para no pensar ( Antes publicado el 11.04.2017)

La vida, parecemos haberlo olvidado, es algo que está sucediendo ahora, un fenómeno mesurable, real.

Sin embargo nuestra vida es, la mayor parte del tiempo, una vida virtual, proyectada, imaginada, no real.

Hay un yo que vive sus historias dentro de los pensamientos y otro que experimenta la vida. ¿Te has parado a pensar cuál de los dos eres tú? ¿Dónde estás tú respecto a estos dos “yoes”?

Nuestro mundo parece cada vez más virtualizado y complejo. Nos relacionamos con las personas de forma virtual y a veces eso está bien, pero no olvidemos que la sensación de vida solo está en el contacto con las cosas que suceden aquí y ahora.

La información y los análisis tienen un papel demasiado importante en nuestras vidas. No todo tiene que ser racionalizado y categorizado, no tenemos que estar todo el tiempo pensando o haciendo cosas. No nos hace bien estar en este vivir sin vivir.

Es tiempo de pensar menos y vivir más.

Pero hay algo que podemos hacer en este sentido: en nuestras manos está crear espacios donde no tengamos que hacer, pensar ni decir nada.

Con nuestra presencia consciente podemos crear espacios por donde pueda colarse nuestra esencia luminosa y vital.

Se trata de cultivar hábitos o espacios donde seamos felices a la vez que vamos regando las semillas de nuestra felicidad futura.

La felicidad es el camino a la felicidad, no la pospongas. 

Por eso te escribo hoy, para decirte algunas pequeñas cosas para no pensar, porque el pensamiento es lo que nos desconecta de la vida. Una mente llena de pensamientos no nos deja sentir lo que somos en esencia: felices.

Lee la lista, pero sobre todo recuerda, no tienes que esforzarte demasiado, piensa en los niños, ellos son felices sin esforzarse….

Lista de pequeñas cosas para no pensar:

1- Recuerda que la causa real de tu felicidad nunca está en lo externo. No necesitas hacer ni pensar nada más para poder ser feliz ahora mismo.

2- No se puede entender la presencia a través de los pensamientos. Para entenderla tienes que experimentarla, aunque sea por breves instantes. Si estás pensando demasiado observa tus pensamientos y no vayas tras ellos, no te enredes de un pensamiento a otro. Observa la manera en que vienen y van, sigue así hasta que veas que te vas despegando de ellos.

3– Respira, sonríe, suelta todo lo que no sea de este momento, nota el crujido del suelo bajo tus pies.

4- Mantén la atención en tu respiración durante 10 tiempos, solo eso bastará para que tu atención se retire automáticamente de los pensamientos sin que tengas que hacer nada más.

5– Focalízate en todas las cosas buenas que te rodean ahora mismo: el sol, el oxígeno que respiras, tu cuerpo, las flores ahora en primavera, el cielo siempre y a todas horas, la energía que puedes respirar por las mañanas cuando empieza el día, las personas con las que compartes o con las que te cruzas.

6- Usa tu capacidad para estar presente para entrar por las cinco puertas de los sentidos en el ahora. Mira, huele, toca, saborea y escucha tu entorno con conciencia plena sin intentar analizar lo que percibes.

7-  Sonríe a todo el mundo, estás plantando las semillas de una vida llena de amor solo con esto. La sonrisa te desconecta además de la seriedad del mundo.

8– Baila o escucha música y disfruta el momento.

9- Quédate en silencio y obsérvalo todo. Comprueba lo seguro que es el mundo cuando estás ahí en tu centro, no te falta nada si te quedas completamente en quietud.

10- El mundo es completo, entero, abundante, si tú estás en él con tu presencia. Si no te vas a otro lugar con juicios y pensamientos.

11-  Aprende a relacionarte con la realidad de una forma distinta, pon las cosas en perspectiva y no saques conclusiones precipitadas.

12- Relájate, a veces incluso parece que tenemos el control de las cosas, pero es una ilusión, nunca lo tuvimos ni lo tendremos.

13- Sal a dar una vuelta, mira el mar o date una vuelta por la montaña, estar en la naturaleza abre tu canal externo por lo que puedes sentirte mejor de manera instantánea.

14- Haz ejercicio, lo que más te guste. El ejercicio desconecta la amígdala y nos aleja de las emociones tóxicas que nos apartan del momento presente.

15- Convierte algún rincón donde te guste estar en un espacio sagrado donde puedas conectar contigo mismo. Medita o concéntrate en sonidos como mantras. Cierra los ojos y pon tu atención en tu interior.

16– Ve más despacio por la vida y presta más atención a lo que te rodea. La atención, la velocidad y el silencio son tres claves importantes para que los pensamientos no sean tan compulsivos.

 

Todos estas pequeñas cosas se resumen en una sola: Sé feliz a cada paso que das y todo lo demás sucederá por sí mismo.

La verdad es toda silencio ( Antes publicado 1 Febrero 2017)

Comentaba con un amigo sobre las cosas que decimos sin hablar.

Le decía que no hace falta justificarse ante nadie pues el que lo hace en realidad hace una confesión de lo contrario. La verdad, le dije, es aquello que se transmite sin palabras. Las palabras tienen poder pero no tanto como la verdad.

El verbo siempre esconde otra realidad más allá de lo que expresa puesto que el pensamiento que articula es sólo una porción de la misma.

La verdad es aquello que se percibe sin ser dicho; aquello que te cuenta una persona antes de empezar a hablar, aquello que nunca necesitarás que el otro te diga pues su energía ya te lo está contando, aquello que se advierte incluso en la distancia.

Explicamos muchas más cosas sin hablar que articulando palabras.

Estas a menudo suelen mentir por un propósito del ego del que las expresa, pero la verdad finalmente no puede evitar mostrarse; mirando a los ojos de una persona podrás verla a menos que esa persona haya decidido conscientemente no mostrártela, ante lo cual su mirada será el final del camino, la puerta cerrada, la cortina tras la cual la persona decide ocultarse.

El cuerpo en su totalidad también nos cuenta su verdad, los gestos, los actos y todo lo que rodea a alguien nos cuenta su verdad sin necesidad de leer ninguna biografía.

Le dije a mi amigo que es mejor poner nuestro empeño en hacer las cosas bien en lugar de esforzarnos en explicar nuestros logros; y sobre todo en decir siempre la verdad pues de todas formas ésta siempre encuentra el camino para expresarse; si hemos mentido no podremos entonces evitar quedar en evidencia.

La verdad tiene el lenguaje del silencio y con él llega mucho más allá que cualquier palabra. Cuando conectamos con el silencio esa verdad nos llega hablando sin palabras de una forma clara y directa; entonces oímos esa voz sin voz que nos llega con una certeza abrumadora atravesando el corazón.

La verdad no deja espacio a la duda, lo ocupa todo.

Es tan cierta como el amor o la alegría.

Cuando percibes la verdad sabes que lo que el silencio te está contando está más allá de toda duda.

 

El engaño romántico ( Antes publicado 9 Enero 2017)

Todo en el universo está dentro de ti. Pídetelo todo a ti mismo.

Rumi

 

Como en las comedias románticas, siempre he pensado que en la vida las cosas acaban bien y, como dice un dicho popular, si no es así es que aún no han acabado.

El mundo externo no es un lugar sólido y consistente, sino que funciona sólo a modo de espejo. 

El romanticismo es la proyección externa de una carencia interna que quiere ser satisfecha con alguien del exterior y que por su propia naturaleza está destinado a fracasar;

Los espejos sólo reflejan, no dan nada. 

No existe nadie en el exterior que pueda completarnos ni hacernos felices, ese trabajo lo tenemos que hacer nosotros.

Pero no por ello tenemos que dejar de creer en la magia o de esperar lo mejor; lo mejor siempre va con nosotros pero no podemos verlo si no miramos hacia dentro.

En nuestro interior podemos encontrar magia, tesoros escondidos, abundancia ilimitada…, sin embargo para encontrar todo esto precisamos adentrarnos primero en la jungla de los miedos y superarlos.

Mientras continuemos esperando que un príncipe o princesa nos rescate de nuestra miseria la historia acabará mal. El final de las comedias románticas puede ser el principio de una historia amarga si ponemos nuestras expectativas de felicidad en otra persona.

De nada sirve buscar el amor ahí fuera, porque es precisamente cuando salimos a buscarlo cuando lo perdemos.

Puede parecernos cruel, pero la vida sólo quiere mostrarnos que el amor, la plenitud y la riqueza están ya en nosotros.

Deja de tropezar con tu reflejo, mira en tu interior, el final feliz está mucho más cerca de lo que nunca imaginaste.

 

(Extracto del libro Artesanía del amorcómo sanar el apego y la dependencia emocional, ediciones Obelisco, 2016)

 

Los momentos sencillos (escrito 19 Agosto 2016, no publicado previamente)

Silencio. Son las nueve de una mañana de un bello día de finales de verano.

Tumbada en la playa sobre una manta que me regaló alguien que marchó dejando su huella en forma de mandala.

Quietud, que tímidamente rompen las olas del mar una y otra vez al acercarse a la orilla.

Mi piel recibe con satisfacción a un tibio sol que a estas horas aún no calienta lo suficiente.

Recostada de un lado en la extensa manta noto la agradable sensación del viento, que pasa veloz a ambos lados de mi cuello, moviéndome el pelo.

El canto matinal de los pájaros se oye de lejos mientras suenan también distantes las campanas de la iglesia de Pineda de Mar.

Noto el tacto granulado de la arena con la que juegan mis pies mientras veo llegar a la playa y dirigirse en dirección hacia mi a los primeros turistas.

Su música de rap irrumpe con gran estrépito invadiendo el precioso silencio y distrayéndome de ese lugar dentro de mi donde encuentro una felicidad a la que no le sobra ni le falta nada.

A medida que el tiempo avanza noto con agrado como los rayos del sol tocan mi piel con más intensidad y calientan también ese lugar de sencillez oculto en mí tantas veces por nubes de pensamientos y emociones.

Juicios, ideas, planes, razonamientos, impresiones, agitaciones, temores, inquietudes que lo contaminan todo y no nos dejan estar presente en los momentos sencillos.

Somos vida ( Antes publicado 13 Abril 2015)

Si perdiésemos todo aquello que da sentido a nuestra vida ¿ Seguiríamos siendo quienes somos?

¿ Existe algo más allá de lo que nos define?

La respuesta es sí para ambas preguntas.

Lo que verdaderamente somos es lo que permanece en pie cuando todo parece haberse destruido; la esencia del espíritu humano es indestructible.

En cada momento ya somos,

suceda lo que nos suceda, somos.

Tengamos o no tengamos, somos;

en la abundancia o en la carencia, somos.

Si pudiésemos ver nuestra “otra” dimensión, aquella que se asemeja al silencio, a la paz, a la alegría o al amor, sentiríamos que a pesar de cualquier circunstancia seguimos siendo.

Tener esta certidumbre desde dentro puede ser un ancla; saber que a pesar de las mermas seguimos siendo y que podemos reinventarnos cada día y renacer a cada momento porque esa es precisamente nuestra esencia para bien y para mal. Creo que descubrir esto es parte de nuestro camino.

Tememos los cambios pero sin ellos no podríamos tejer nuestros sueños; un sueño puede llegar a ser porque nuestra esencia es el cambio.

Esta esencia impermanente puede verse como algo bueno o algo malo; pero es esencial comprender que estamos vivos gracias a ella, resistirse al cambio es resistirse a la vida. Ser vida engloba toda la existencia. Seamos vida.

Amando el gris ( Antes publicado el 7 Febrero 2014)

Un agujero azul en medio del cielo gris. Una lluvia tan fina que más que caer se dispersa en el aire. El corazón me despierta encogido soñando con olas gigantes que avanzan hacia mi.

Un nuevo amigo me da los buenos días con un saludo amable. Un té reconfortante que disipa los malos sueños. Un desayuno. Un momento para escribir.

El día comienza lleno de pequeñas cosas, como todos los días a los que les nace la luz cuando pisamos firme el suelo. Todo lo que miro con ojos nuevos nace ahora.

Entonces ya no es un domingo más, es un domingo nuevo. Ahora el cielo se abre y las nubes avanzan imperceptiblemente dando paso a un tímido sol, igual que avanza el día dando paso a la noche o como avanza la vida dando paso lentamente a las estaciones.

Todo se mueve.

La vida brota bajo cada instante formando espacios en un cielo que ahora deja al sol brillar con fuerza y me calienta la frente al mirarlo en un dulce momento de paz.

El mar, muy al fondo, va recogiendo claros de luz por aquí y por allá.

Ratitos de silencio que me animan a seguir conociendo el mundo sin palabras. Las cosas son siempre nuevas en el mundo de las cosas sin nombre.

Hoy amando el gris me salió el sol.

El porqué de las cosas ( Antes publicado el 30.11.2012)

Últimamente me fijo más en lo absurdo del mundo que me rodea, en su falta de consistencia, en lo rápido que se transforman las cosas, las personas, las relaciones…

¿Qué lógica puede tener el mundo para una madre cuya hija adolescente sale de fiesta y no vuelve a casa pues ha sido aplastada en una absurda fiesta en la que se divertía?

La pérdida de un ser querido, de un trabajo que nos da el sustento, de nuestra propia casa de la que somos desahuciados por un sistema financiero voraz e inhumano, de una amistad cuya solidez era una mera apariencia transitoria…y otras tantas rarezas que tiene el vivir me llevan a pensar que es mejor no intentar encontrar el porqué de las cosas pues lo que vivimos no se mueve por la ley de la lógica sino por la de causa-efecto.

La demora en el tiempo del efecto nos impide unir los hilos que pudieran dar sentido a los hechos pues ya no recordamos el momento en que la causa se originó. El mundo de la ilusión está hecho básicamente de tiempo, y como su propio nombre indica su característica principal es la temporalidad.

Todo lo que se encuentra en nuestro mundo temporal está sujeto a la ley del cambio; toda partícula desde que nace se está transformando.

De esta forma hemos de mirar a todas las cosas que nos rodean. Así no deberían sorprendernos los cambios que observamos en personas, afectos o circunstancias. Ingenuamente buscamos estabilizar un mundo cuyo ingrediente principal es la movilidad.

Es por esta razón que no busco entender hechos o personas ni busco la lógica superficial de las cosas. Cada cosa que sucede es una realidad separada que se manifiesta de un modo hoy para transformarse mañana en su incesante evolución y que a la vez está unida a toda la secuencia de hechos desde el principio de los tiempos.

La única lógica que veo en el exterior es el cambio, la transformación de todo lo que vive. La mayoría vive en la locura de querer estabilizar un mundo que no es más que una danza inacabable de formas. Ni siquiera mi mirada es estable pues mis ojos miran cada vez desde un estado de conciencia diferente.

Sin embargo, más allá de los colores de la conciencia está la conciencia desnuda, insondable, inalterable e inacabable.

Para llegar a conocerla hemos de descender allá donde no llegan las olas embravecidas de las emociones, al profundo mar interior donde el silencio nos devuelve a otra lógica que limpia el alma del sinsentido a la que es sometida por el trasiego y el estrépito del mundo que fluye en la superficie de las cosas.